#HaBraSo, CAMPAÑA PARA RECONOCER UN ACV

Por cada minuto que pasa sin atención una persona que sufre un ACV pierde dos millones de neuronas. Reconocer las señales de alerta y buscar asistencia médica urgente es clave para reducir el riesgo de morir o de quedar con secuelas tras el ataque.

Existen dos tipos de ataques cerebro vasculares. Por un lado, el isquémico, que es el más frecuente -alrededor de un 80% en Argentina- se produce a partir del taponamiento de una arteria. Por otro, el hemorrágico que implica la ruptura de una arteria dentro del cerebro, que daña severamente el sector donde ocurre.

Los efectos que se presentan con mayor frecuencia son:

-Dificultad para caminar, mareo, vértigo, pérdida del equilibrio o falta de coordinación.
-Dolor de cabeza súbito y de máxima intensidad
-Dificultad para hablar.
-Problemas repentinos para ver con uno o los dos ojos.
-Pérdida súbita de la visión de un ojo, o visión borrosa o limitada.
-Dificultad para manejar los brazos o coordinar los movimientos.
-Confusión súbita, general, problemas repentinos para hablar o entender.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

Hipertensión arterial / Diabetes / Alcoholismo / Tabaquismo / Colesterol elevado / Sedentarismo / Obesidad

¿Qué hacer frente a un ataque?

Averiguar qué hospital, sanatorio o clínica está en condiciones de brindar la mejor atención para alguien que está sufriendo un ACV.

Tener a mano el número del servicio de emergencias. Para el sistema público de emergencias, en la mayoría de los casos el número es el 107.

Saber reconocer los síntomas. Es importante tratar de entender y recordar los síntomas típicos del ACV.

Existen 3 maniobras que cualquier persona puede hacer para reconocer un ataque cerebral.

1) El primero es hacer que la persona repita la frase: “El flan tiene frutillas y frambuesas”. Si no puede hacerlo correctamente, es muy probable que la causa sea un ACV.

2) El segundo ejercicio consiste en pedirle que sonría. Si la mueca es más acentuada de un lado que del otro, puede tratarse de un ACV.

3) Por último, se le debe pedir a la persona que levante ambos brazos con las palmas apuntando hacia el techo. Si alguno de los dos brazos cae o la palma rota hacia adentro, es posible que se trate de un ACV.

Ante la sospecha de un ACV, se debe llamar inmediatamente a una ambulancia. Se debe aclarar que es con carácter de urgencia. Si la demora es mayor de 30 minutos, se debe decidir si se espera o si se lleva a la persona en el auto o en el taxi, corriendo el riesgo de que se descompense allí. A veces es preferible correr este riesgo. Recién después de haber llamado a la ambulancia se puede llamar al médico de cabecera o a algún familiar.

No proporcionar al paciente ningún tipo de medicación. Si la persona es diabética, se debe controlar su glucosa en sangre mediante la tira reactiva. Solo en el caso de que sea menor de 80 mg/dl, se debe proporcionar algún alimento o bebida con azúcar. Para ello la persona deberá estar perfectamente sentada, despierta y con el mentón lo más pegado al tórax posible (mirando hacia abajo) para prevenir una broncoaspiración. Por último, recordar y anotar a qué hora comenzaron los síntomas, esta información será muy útil para los médicos.

/ salud

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